La Campaña Visite Japón
10 millones de turistas en 2010
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La quintaesencia de la cultura japonesa...
Santuarios, Templos y Jardines

Templos con techos de oro, templos que muestran simplicidad natural, santuarios donde se respira un aire de tranquilidad y jardines cuyo refinamiento es absoluto...
¿Cuál será su preferido?


Suntuosos templos budistas codeándose con otros que son la encarnación de la quintaesencia de una elegancia arquitectural discreta donde la mayor parte de los elementos ornamentales están suprimidos. Majestuosos y apacibles santuarios Shinto disimulados en la verde penumbra de un bosque... Todo esto existe en Japón. Surgen de los lugares más inesperados y, algunos, se ocultan incluso en las ciudades más imponentes como Tokio u Osaka. La construcción de muchos de ellos data de hace casi un millar de años. El Shinto, la antigua religión indígena que sigue estando anclada dentro del territorio japonés, centrada en el culto a los ancestros y la armonía con la naturaleza, coexiste con el Budismo que, llegado del continente asiático en el siglo seis, profesa el despertar espiritual y la salvación gracias a la renuncia y al ascetismo. El Shinto y el Budismo conservan sus valores fundamentales para los japoneses contemporáneos y siguen siendo fuentes culturales y estéticas de inspiración.


Dejando aparte los propios edificios, las imágenes búdicas que éstos contienen y los jardines de los templos son de por sí solos unas espléndidas obras de arte. Los jardines japoneses son conocidos en el mundo entero por su virtud de reproducir con un refinamiento sin igual toda la belleza de la naturaleza dentro del ámbito de un espacio reducido. Siéntense en la veranda de un templo y olvídense del tiempo dejándose embelesar por la contemplación del jardín. Nada es más sencillo entonces que olvidarse de la realidad y saborear la exquisita lentitud que cobra el tiempo. Desde tiempos antiguos, los peregrinajes organizados a los templos y santuarios han sido para los japoneses un preciado entretenimiento y, de hecho, son los precursores del turismo actual. Esta es una experiencia única de la que tienen que gozar.

Templo Kinkakuji:
"... Mi padre, que era un sacerdote budista de campo y moderado con sus palabras, tenía la costumbre de decirme que nada, en estos mundos de aquí abajo, igualaba el esplendor del Kinkakuji." (extracto del Pabellón de Oro, novela del célebre escritor Yukio Mishima)



El Gran Buda de Kamakura:
Esta estatua del Gran Buda simboliza en el mundo entero la antigua capital, Kamakura.


El Jardín Este:
Este jardín tradicional, situado dentro del recinto del Palacio imperial, está abierto al público. La entrada es libre.

© Oficina Nacional del Turismo Japonés