La Campaña Visite Japón
10 millones de turistas en 2010
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Naturaleza y Paisajes rurales

En la campiña japonesa abundan esos paisajes "al modo japonés" que son casi como clichés para la imaginación de los occidentales.


Disfruten de la tranquilidad de un hermoso paseo por la campiña y descubran la legendaria hospitalidad nipona.


A sólo unas horas en coche o en tren saliendo de las mayores metrópolis, ya están ustedes en un mundo completamente diferente: imagínense en un paisaje campestre donde les bastaría con darse la vuelta para descubrir la frondosidad de la vegetación que cubre pendientes y cimas. ¿Les apetecería visitar una pequeña comunidad oculta en las montañas más lejanas o un pueblo de pescadores al borde del mar? Una caminata por la campiña les puede hacer que se sientan feliz, muy especialmente si para ustedes viajar significa alejarse de todos los lugares conocidos y adentrarse en un mundo aún desconocido deseando descubrir a las personas dentro de su propio entorno.


El cultivo del arroz se introdujo en Japón hace más de 2 000 años. Desde entonces, por supuesto, la sociedad y la industria japonesa han evolucionado mucho, pero la ricicultura siempre ha ocupado un lugar esencial. Cuando llega el verano, las plántulas de arroz, en líneas bien dispuestas en los campos rebasados de agua, iluminan los arrozales con su suave luz verde. Llegado el otoño, los campos se secan y se convierten en tapices dorados a medida que la cosecha madura. En todo el país surgen abundantes esos paisajes que evocan con nostalgia un antiguo Japón.


Los campos ofrecen a Japón abundancia de arroz, entre otros cultivos, y el archipiélago goza asimismo de las riquezas que el mar y las montañas le brindan. Los festivales locales, las artes de la escena y la artesanía, sin hablar de la gastronomía de la que cada sabor tiene algo nuevo, se aúnan invitándoles a vivir una experiencia impresionante y verdaderamente inolvidable. Y lo que les conmoverá, por encima de todo, será esa sincera hospitalidad que irán encontrando por todas partes.

Shirakawa-go:
Este pueblo, oculto en lo más profundo de las montañas, es famoso por sus granjas de estilo "gassho-zukuri" (casas de bálago) que sólo se encuentran en la región.



Onsen (baños termales) de Jigokudani:
A los monos salvajes les gusta muchísimo venir a juguetear en el "rotemburo", el baño al aire libre, de este onsen muy original.


Arrozales en terraza "Tanada":
Este tipo de arrozales ha sido ideado para poder disponer el mayor número de parcelas en terreno montañoso. Aquí se ofrece un paisaje del Japón de antaño, lleno de nostalgia.


El Monte Fuji:
No hay duda alguna de que esta elegante cima es uno de los atractivos de mayor popularidad y un lugar de visita indiscutible para todos los viajeros que pisan el suelo de Japón por primera vez.

© Oficina Nacional del Turismo Japonés